Cierto día, mejor dicho noche, platicaba con él. No tenía experanzas de que me dijera algo nuevo, ya que platicábamos de lo mismo: a quién le tocaría amar más al otro. Era de esperarse esa conversación tan larga de dos horas para lo mismo.
Me dormí y recordé que no me había despedido de él. Eso me era imperdonable. Lo amaba tanto que n podía dormir si aún no había hablado con él. Hablamos un rato, pero después dijo tantas cosas que llevaré en mi corazón por mucho tiempo. Parecían sacadas de un libro de Julio Cortázar. Me enamoré más de él. Eran tan sinceras que me cautivó de nuevo. Eran como las siguientes:
“Tengo cierto agrado por esos momentos de pasión desenfrenada a solas donde expresamos nuestro amor físicamente. Siento que es la máxima expresión de mi amor por ti y es la manera de expresar lo que no puedo expresarte con palabras porque no he encontrado las adecuadas para decirlo. “
“¿Por qué eres tan perfecta ?¿Por qué eres justamente la persona que me complementa totalmente ?¿Por qué aunque seamos totalmente opuestos podemos star juntos perfectamente ? ¿Quieres saver por qué?
“Eres tan perfecta porque eres tú y no cambias para nadie. Eres la que me complementa totalmente porque al ser mi opuesto total me ayudas a encontrar un balance. Al ser totalmente opuestos estamos juntos perfectamente porque ese balance nos une aún mas que si tuvieramos todo lo del mundo en común. Y todo esto es porque, al ser tú, como eres, me haces amarte más con cada segundo que paso de mi vida contigo y me doy cuenta que no podría tener a mi lado a otra persona más indicada más que tú.”
“Cualquiera te puede dedicar una canción de amor. Pero sólo yo te puedo dedicar cada latido de amor por ti que canta de mi corazón.”
Cuando alguien te dice algo así, es porque realmente te ama demasiado para dejarte ir así. Lo mejor de todo, es que yo también lo amo tanto que mis palabras me son insuficientes para describir lo perfecto de mi amor.